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WAW“El respeto, la empatía y la coherencia son las claves para gestionar una empresa y un equipo”, Laura Baena.
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“El respeto, la empatía y la coherencia son las claves para gestionar una empresa y un equipo”, Laura Baena.

Dice Laura Baena que de niña era “la mandona”, luego pasó a ser “la quejica” y ahora es “lideresa y activista”. Tocó fondo en un trabajo que le dificultaba ser profesional y madre a la vez, renunció a su puesto y, tras un ejercicio de catarsis en Twitter, le pasó lo que no podía ni imaginar: convertirse en la referencia en España del movimiento femenino en defensa de la conciliación a través del club de Malasmadres y de la plataforma Yo no renuncio.

 

¿Quién es Laura Baena?

Su historia es ciertamente apasionante y la explicó en esta entrevista con Tania Camon para WAW School. Laura Baena Fernández (le gusta dar su segundo apellido como homenaje también a su madre) es malagueña, estudió Publicidad y con 28 años era supervisora creativa en una agencia de publicidad en Madrid. Le iba bien pero quería ser madre y ahí le empezaron a llegar los problemas. Me creí la gran mentira de la mujer de que si quieres puedes y vi que por mucho que hayas estudiado y te hayas esforzado ser hoy en día madre y profesional es una utopía porque te encuentras un techo de cristal que es casi de cemento”, expone.

 

Tocar fondo y resurgir

En su empresa le dijeron directamente que la conciliación de la vida laboral y familiar no iba con ellos. “Intenté buscar una flexibilidad, pactar un horario, pero no pude. Al final te hacían sentir que casi estabas delinquiendo si no podías ir a una reunión de trabajo a las seis de la tarde y parecía que no eras válida y profesional. Intenté durante dos años conciliar como pude, pero me sentía mala profesional y mala madre. Una noche empecé a desahogarme por Twitter con la etiqueta #malasmadres porque pensaba que yo no podía ser la única persona que se sintiera así, que no existe la madre perfecta y que me habían engañado con el mito de la superwoman. Ese sentimiento conectó con otras muchas madres que se sentían igual, Twitter era en ese momento más amigable y por las noches era casi una fiesta comentando las cosas que nos pasaban”, recuerda Baena.

 

“En mi empresa te hacían sentir que casi estabas delinquiendo si no podías ir a una reunión de trabajo a las seis de la tarde y parecía que no eras válida y profesional. Intenté durante dos años conciliar como pude, pero me sentía mala profesional y mala madre”, recuerda Laura en este café inspirador.

 

Durante el resto del día, su situación era cada vez más complicada en la agencia para la que trabajaba. “Todos los días llegaba y salía llorando, toqué fondo y con una sensación de descontrol brutal. Con mucha impotencia y frustración renuncié a mi puesto de trabajo y no tenía ningún plan B. Estaba mal de verdad y necesitaba un tiempo para mí”, afirma.

 

De grandes crisis pueden surgir grandes oportunidades y es lo que le pasó a Laura Baena. Pensó en tomarse un año sabático y, al tener más tiempo, se volcó más en Twitter. “No era nada, pero empezaron a llegar proyectos, ideas… Dije que haría una fiesta si llegábamos a los 2.000 seguidores y la hicimos (ahora tienen casi 70.000 en Twitter y 622.000 en Instagram), nos surgieron colaboraciones, nos llamaron las marcas, las editoriales, los medios de comunicación… En verano de 2015 tuve que pararme y darle forma a todo esto registrando la marca, dándome de alta como autónoma y empezando con el proyecto”, explica.

 

El inicio de un proyecto empresarial

Su hermana Amelia le echó la primera mano de forma desinteresada pero la lista de proyectos iba en aumento y tuvo que empezar a contratar. “Llamé a una ex compañera de la agencia y fue la primera que entró cobrando un sueldo”. Ahora son 12 empleados directos, aparte de los colaboradores.

 

Defiende que las claves para tener un proyecto exitoso y saber gestionar equipos son “el respeto, la empatía y la coherencia. “La coherencia es una de las cosas más difíciles y de las más importantes. Soy la voz de la conciliación y es fundamental que tanto mi equipo como yo podamos hacerlo”, subraya Baena, quien detalla que la plantilla que forman el club Malasmadres y Yo no renuncio está teletrabajando repartida entre varias provincias españolas. “Ser coherente es difícil, pero te marca una ruta y recomiendo, por ejemplo, el libro El líder que no tenía cargo, que me abrió los ojos”.

 

La pandemia ha traído consigo una explosión del teletrabajo que Baena defiende como herramienta de conciliación siempre que “se legisle con flexibilidad y perspectiva de género”. En este sentido, cree necesario “un Pacto de Estado por la Conciliación que premie a las empresas que lo hacen bien y fuerce a las que no quieran entrar”.

 

Objetivo: datos que muestren la realidad

Uno de los primeros objetivos de la asociación Yo no renuncio era dar datos objetivos y reales sobre la situación de la mujer en el mercado laboral y su dificultad para conciliar vida laboral y personal. “El 70% de las mujeres tendríamos más hijos si pudiéramos conciliar y el 40% renuncia a ser madre por su carrera profesional. No es por egoísmo sino porque el cuidado no está en el centro. Tenemos que visibilizar lo que está sucediendo y es una responsabilidad de todos y todas”, recalca.

 

“El 70% de las mujeres tendríamos más hijos si pudiéramos conciliar y el 40% renuncia a ser madre por su carrera profesional”, comentaba Laura.

 

Con los estudios y el aumento de la popularidad, los partidos políticos empezaron a fijarse en Baena para estudiar medidas que faciliten la conciliación. También trabajan en planes de igualdad con empresas y han puesto en marcha el Teléfono Amarillo de la Conciliación para atender, en un principio, dudas legales y, según avanza Baena, “vamos a dar también un servicio de atención psicológica y activar una bolsa de empleo con empresas que permitan conciliar”.

 

Una buena red

Baena es de las que defiende que en los equipos profesionales “tienes que rodearte de personas mejores que tu porque sola no lo puedes hacer todo  y es necesario buscar apoyos”.  A escala personal también subraya el gran apoyo de su pareja y sus padres para poder acometer este proyecto. “Hay que delegar, algo que nos cuesta mucho a las mujeres, romper barreras dentro y fuera del hogar y apostar por la educación para que las niñas tengan referentes”. En este sentido, la fundadora de Malasmadres aplaude la creación de una escuela de negocios hecha por y para mujeres como WAW School. Hay que rodearse de gente que crea en ti, que te haga fuerte y WAW es un ejemplo, asegura tajante.

 

Puedes ver el café inspirador en nuestro canal de Youtube, aquí.

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